
Durante mucho tiempo el papel del headhunter (cazatalentos) ha sido fundamental en la estrategia de muchas empresas que deseaban encontrar buenos candidatos para sus puestos más estratégicos. El lento pero seguro desarrollo del networking a través de las herramientas 2.0 de Internet, hacen pensar a los especialistas del mundo de los recursos humanos que este papel evolucionará de la misma forma que en la prehistoria evolucionamos de una sociedad eminentemente cazadora a otra más asentada y agrícola.
Es un símil ya comentado, por ejemplo, por David Monreal en diversas ocasiones. Los responsables de contratación de muchas empresas funcionan como los pescadores: esperan a que la presa pase a su lado y muerda el anzuelo, es decir, que seleccionan a sus candidatos de entre los currículums que les envían directamente, y si lo que buscan no esta entre ellos, mala suerte. En otras ocasiones se comportan como cazadores: Buscan y persiguen a su presa, o sea que se mueven para encontrar lo que quieren (anuncios, bolsas de trabajo, portales de empleo…) a corto plazo, necesito esto ya, lo busco y lo cazo.
El siguiente paso evolutivo es la agricultura y la ganadería… uhm, interesante. Frente a la actitud habitual hasta ahora (busco candidatos cuando necesito cubrir un puesto), comienza a emerger otra con una perspectiva más a largo plazo, donde lo importante es preparar bien el terreno y empezar a trabajar mucho antes de tener “hambre”.
Con las nuevas tecnologías que proporciona Internet, así como la facilidad de viajar y estar comunicados, se puede decir que los avances tecnológicos para que se produzca la “evolución hacia la agricultura en el reclutamiento” ya se han producido. Es cuestión de tiempo que los headhunter se transformen en headfarmers.
Así la nueva tendencia apunta hacia tener presencia activa y de calidad en las redes sociales. También en iniciar procesos de sondeo y búsqueda con retornos no tan inmediatos. Fundamental tratar con los candidatos, interactuar con ellos con frecuencia, sobre todo cuando no tienes un proceso de selección inminente. Incluso ayudarles en sus inquietudes laborales (tanto si son de la empresa como si no). Conocer personalmente, quizá organizando eventos virtuales y también personales que favorezcan la relación entre unos y otros. Airear la tierra, sembrar, regar, proteger de las malas hierbas, abonar… independientemente de que tal o cual persona vaya a llegar realmente a ser el candidato elegido.
Así podremos “recoger la fruta madura”… En este sentido, las empresas que no puedan dedicar recursos a este tipo de antelación, pueden recurrir a aquellas que están especializadas, como por ejemplo Synerquia, que gracias a sus herramientas de multiposting y el parseo pueden adelantar este trabajo. Sería como contratar a un granjero para dedicarte a la artesanía… pero este ya es otro símil.






Gracias por la mención. Me alegra que os guste el símil!
Un saludo.
D.