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El reclutador reclutado

Una de las comunidades de reclutadores más activa en Estados Unidos convocó en el mes de julio un “concurso” entre sus miembros para que escribieran un artículo de blog sobre su experiencia como reclutadores.

Más de 200 especialistas participaron en dicha iniciativa, y el artículo más votado, leído, retwiteado… ha sido el de Charles Henderson por el post My mistake cost me-insight into interviewing with Facebook. Es interesante porque narra la experiencia de un reclutador siendo reclutado… los dos puntos de vista en la misma persona.

Comenta que habiendo sido un activo reclutador en diferentes empresas tecnológicas (IBM y Dell) recibió una llamada Facebook, que se interesaba por contratarle. ¡Vaya! ¿rechazarías trabajar para una de las empresas que está escribiendo la historia de Internet? Charles aceptó y se puso en marcha el proceso de reclutar al reclutador.

Los dos primeros tanteos, telefónicos, fueron bien, hasta que llegó la tercera llamada-entrevista y en su transcurso se dio cuenta de que había metido la pata hasta el fondo: Lo que le estaba contando a la entrevistadora sobre su experiencia no aparecía en el currículo que había enviado por mail. Los datos de su experiencia laboral estaban mezclados… las diferentes responsabilidades que había asumido en Dell e IBM estaban confundidas.

Y en el mismo transcurso de la conversación telefónica con la entrevistadora supo que el proceso para él había terminado.

A partir de aquí, las conclusiones-reflexiones del autor protagonista. Superficialmente y como “candidato” un fallo tecnológico te puede costar el trabajo de tus sueños (desde hacía tiempo el cursor de su ordenador daba saltos al azar…) y de que un último repaso a la información que vas a enviar como “carta de presentación” nunca está de más (tu currículo es tu imagen).

Una vez que la percepción sobre él se vio empañada, dejó de ser valorado y el conjunto de sus habilidades no importaban. Llegó a sentirse mal pensando que no era suficientemente bueno para Facebook. Le dijeron que ya le llamarían para decirle si pasaba o no a la siguiente fase, y todavía está esperando esa llamada…

Como reclutador comenta que ha aprendido que lo primero que importa es tratar a todos con respeto, independientemente de su calificación o de los errores que hayan podido cometer.

“Os animo a ser honestos con los candidatos”.

Lo importante es construir relaciones basadas en el respeto. Si vas a desestimar a un candidato, lo suyo es que hables con él directamente, dándoles incluso consejo sobre cómo corregir sus errores o ganar más experiencia. Y después es importante ofrecer mantener el contacto. ¿No pueden ganar más experiencia o corregir sus errores? entonces, en un futuro pueden ser los mejores candidatos. Si al descartar a un candidato rompes completamente el contacto con él (ni siquiera para decirle que no sigue) perjudicas gravemente la percepción que él tendrá de ti y de la empresa para la que reclutas. Por no hablar de la destrucción de cualquier posibilidad de aprovechar sus contactos para llegar a otros candidatos.

A veces el reclutador asume un papel muy arrogante, dando por sentado que el candidato debe sentir como un honor que tal gran empresa esté interesada en él. Pero ha de esforzarse en demostrar que es un sentimiento mutuo. “Porque el talento es lo que separa a las grandes compañías de las buenas compañías y empresas pobres” y alguien con verdadero talento espera que se le trate con respeto.

Todo esto, está muy relacionado con el verdadero reclutamiento 2.0, que no consiste en utilizar herramientas tecnológicas sofisticadas, sino en aprovecharlas para poder mantener una relación más humana, respetuosa y cercana con los candidatos.

2 Trackbacks

  1. Por Bitacoras.com en 31 agosto 2010 a las 14:18

    Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: Una de las comunidades de reclutadores más activa en Estados Unidos convocó en el mes de julio un “concurso” entre sus miembros para que escribieran un artículo de blog sobre su experiencia como reclutadores. Más de 2…..

  2. […] otro día te comentaba la experiencia del reclutador reclutado (bueno, en este caso “no reclutado” por cometer un error de lo más básico). Volcar su […]

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