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El equipo de trabajo como fuente de talento

¿Recuerdas a tus compañeros del instituto que mejores notas sacaban? ¿sabes cuántos de ellos mantuvieron el mismo grado de éxito en la universidad? ¿y en la vida profesional?

En muchas ocasiones nos preocupamos de buscar y contratar a las personas más cualificadas y mejor preparadas. Y sin duda una buena formación es necesaria para garantizar que las tareas que se le vayan a encomendar lleguen a buen término. Pero confiar, exclusivamente, en unos resultados académicos no es garantía ni de éxito ni de talento.

El equipo humano es fundamental. De hecho es la clave. Casi tan importante como la cualificación es el entorno donde el candidato se va a desarrollar, no solo profesionalmente, también en el plano personal.

Ahora mismo el grado de descontento o infelicidad en el trabajo abunda en muchas empresas. Por tanto, encontrar formas de permitir el desarrollo del talento personal a través de pertenecer a un equipo humano bien equilibrado y coordinado es una de las mejores formas de evitar el descontento. Se trata de configurar los equipos donde haya sinergias entre los integrantes de los equipos de trabajo.

Ante la situación laboral actual, todo lo que suponga disminuir conflictos, ausencia de compromiso, desmotivación laboral… es mejorar la sensación de formar parte de un equipo, que es necesario y valorado, y no solo requerido.

En plena adolescencia se establece un patrón de agrupamiento natural: la pandilla. En ella cada uno tiene un lugar, y aunque en principio todos se tratan igual, hay alguno que destaca, por su experiencia, su fuerza, su habilidad, su actitud. Es el líder natural.

En general, cuando la pandilla funciona, es porque hay un ambiente de confianza entre los chicos, porque a cada uno se le acepta como es y porque existe un objetivo común en el que cada uno puede aportar. Todos derivamos de este modelo, y en esencia,  cada individuo aspira a que su equipo humano en tal o cual empresa, se asemeje en cierto modo a una pandilla… Pero el equipo humano no es natural, no lo eliges, depende de quien recluta.

Cuando una persona llega a un equipo debe tener claro cuál es la contribución esperada, reconocer que su trabajo será definitivo independientemente de que se trate de un trabajo humilde o quizá no tan aplaudido a la hora de las celebraciones, pero con seguridad sí recordado y reclamado si se fracasa. En el fondo, cada uno, puede desarrollar su talento independientemente de su tarea concreta.

Las personas que dentro de una organización sienten que pueden dar mucho más de lo que les exige su trabajo, a parte de ir cada vez a menos, no están en “la pandilla” adecuada.

Cada pandilla tiene sus propias reglas, su propio lenguaje… si esto se extrapola al equipo profesional, se traduce en un impulso tremendo a la innovación, a la inventiva y la capacidad para crear algo nuevo y mejor. El talento surge entonces como una manifestación de esfuerzos conjuntos, de los apoyos recibidos y de la combinación de múltiples actores en el desarrollo de una tarea.

El equipo es importante, es la clave. Tener la posibilidad de reclutar con vistas a formar un equipo, es todo un reto. En ese sentido, si la fuente de información de los candidatos que tienes proviene de diferentes bases de datos o entornos, puede ser muy interesante la herramienta de parseo de Currículos de empresas como Synerquia

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